"TUMORES OSEOS Y TRATAMIENTOS"

¿Qué es un tumor óseo?

Un tumor óseo es una proliferación anormal de células de una estirpe determinada dentro de un hueso. Básicamente los dividimos en 2 grupos: malignos o benignos, en función de su capacidad o no de extenderse (dar metástasis) a otros órganos y tejidos. Dentro de las lesiones benignas, también hay un grupo particular que denominamos lesiones paratumorales, porque no son propiamente tumores (no son una proliferación anormal de células) pero se les parecen. Un ejemplo de estas lesiones son los quistes óseos.

Según la estirpe celular de la que proceda el tumor, tanto los tumores malignos como los benignos se clasifican en tumores formadores de hueso, tumores formadores de cartílago, tumores de células gigantes, etc. Cada uno de ellos tiene un pronóstico y un tratamiento distinto.

¿Son frecuentes?

En el esqueleto es más frecuente la aparición de metástasis de otros cánceres (mama, pulmón, riñón, tiroides, etc) que el desarrollo de un tumor propiamente óseo. Los tumores óseos (<1% de todos los cánceres humanos) son más frecuentes en niños y adolescentes (5% de los cánceres pediátricos). Los más frecuentes son el sarcoma osteogénico (u osteosarcoma) y el sarcoma de Ewing. En España se diagnostican poco más de medio centenar de casos nuevos cada año. Por este motivo, es muy importante que los pacientes que padecen estos tumores sean tratados en centros con experiencia: por el bien del paciente, de la ciencia, y de la sociedad. Es evidente que si uno hace una cosa 100 veces al año lo hará mejor que alguien que solo lo hace 1 vez cada 3 años. En los países desarrollados todos estos pacientes se remiten todos a los centros con mayor experiencia (bastaría con 1 centro por cada 10 millones de habitantes).

El hecho de que cada estirpe celular que forma el sistema musculoesquelético puede dar origen a un tumor distinto, hace que estos tumores sean muy variados. Este es un motivo más para que los pocos pacientes que sufren esta enfermedad sean tratados en los centros con más experiencia. De otro modo, es muy fácil que se puedan confundir entre sí las distintas lesiones, y por lo tanto que no se realice el tratamiento adecuado para cada lesión.

Existen multitud de estudios científicos publicados que hacen hincapié en la necesidad de tratar a estos pacientes en centros especializados. Las posibilidades de curación disminuyen drásticamente cuando no se sigue esta pauta.

ESQUEMA DE CANCERES

  1. Tipos de cáncer

 

Tejido de origen

 

 

 

Sitios

 

comunes

 

 

Edades comunes

 

Osteosarcoma

Osteoide

Rodillas, muslos, brazos

10–25 Años

Condrosarcoma

Cartílago

Pelvis, muslos, hombros

50–60

Sarcoma de Ewing

Tejido nervioso inmaduro, generalmente en la médula ósea

Pelvis, muslos, costillas, brazos

10–20

¿Por qué se producen?

En la mayoría de los tumores malignos del esqueleto no conocemos la causa que los ha producido. Sin embargo hoy en día sabemos que el cáncer es una enfermedad genética, no porque se transfiera de padres a hijos (aunque en algunos casos también ocurre esto) sino porque en su origen está alguna alteración de los genes que controlan la multiplicación de las células. Actualmente se está avanzando mucho en el estudio de estas alteraciones, y esperamos en un futuro próximo poder actuar sobre los genes que lo provocan. En las muestras obtenidas de cada paciente se realizan innumerables estudios genéticos con este fin.

En algunos sarcomas (este es el nombre que se le da a los tumores malignos del sistema musculoesquelético) se conoce la alteración genética concreta que los ha producido. La enorme mejoría de las técnicas de laboratorio en este campo que se ha producido en los últimos años ha generado grandes avances también en el diagnóstico y el pronóstico de estas lesiones y, en el futuro, permitirá un tratamiento más específico para cada tumor. Con estos estudios genéticos, algunos sarcomas pueden diagnosticarse con certeza en menos de 24 h., y además, se puede saber si ese sarcoma en concreto tiene mayores o menores posibilidades de responder al tratamiento.

¿Qué síntomas producen?

El síntoma más frecuente es el dolor en una extremidad. Este dolor suele ser constante, incluso nocturno, de manera que despierta al paciente por la noche. La localización más frecuente es la rodilla de un niño en crecimiento, aunque también puede aparecer en los huesos del tronco, la pelvis, etc. En ocasiones se acompaña de un bulto que crece de forma rápida. No se suele acompañar de afectación del estado general, ni fiebre, u otros síntomas. La duración de estos síntomas es muy variable, pero habitualmente duran unas pocas semanas o meses puesto que, a diferencia de los tumores benignos, crecen rápidamente. Tener dolor nocturno no es sinónimo de tener un sarcoma, pero casi todos los sarcomas debutan así.

¿Cómo se diagnostican?

El diagnóstico debe basarse en tres pilares: la historia clínica (síntomas que refiere el paciente y signos que encontramos en la exploración médica), las imágenes (radiografía simple, TAC, Resonancia, gammagrafía...) y la biopsia. Y además hay que "cuadrar" los datos de estos 3 pilares diagnósticos.

Los síntomas característicos ya han sido descritos en el anterior apartado. En cuanto a los métodos de imagen, el más específico es la radiografía simple.

¿Deben tratarse con urgencia, o se puede esperar?

Es absolutamente imprescindible que el proceso diagnóstico y el inicio del tratamiento sean lo más rápido posible. Las demoras pueden comprometer la supervivencia del paciente. Esto requiere una infraestructura de la que no todos los hospitales gozan. Los tumores malignos que aparecen en los huesos pueden diseminarse por el torrente circulatorio, primero a los pulmones y después a cualquier órgano. Estos nuevos implantes del tumor (las metástasis) pueden causar la muerte del paciente. Aunque la vía sanguínea es la más frecuente en la propagación de estos tumores, en algunos casos (menos del 2%) también pueden diseminarse por vía linfática, afectando así a los ganglios de la ingle, axilas, etc.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento de estos tumores también debe basarse en tres pilares: la cirugía, la quimioterapia y en ocasiones la radioterapia, durante un largo periodo de tiempo (cercano al año), aunque con ingresos hospitalarios intermitentes. Se trata por tanto de un abordaje multidisciplinar en el que el trabajo en equipo de oncólogos, pediatras, cirujanos ortopedas, radioterapeutas, etc. cobra un papel primordial.

La quimioterapia actúa sobre las células tumorales induciendo su muerte, y se emplea con distintos fines. Por un lado, pretende controlar las células malignas que pueda haber en el torrente circulatorio, y por lo tanto evitar la diseminación del tumor a otros órganos. Por otro lado, actúa sobre la localización primaria del tumor, reduciendo así las posibilidades de que reaparezca tras su extirpación (y en algunos casos disminuyendo también su tamaño) si el tratamiento es efectivo. Por este motivo, en algunos sarcomas se comienza el tratamiento con esta arma terapéutica, para facilitar su posterior cirugía. La quimioterapia tiene también sus efectos secundarios: caída del pelo, vómitos, interrupción de la menstruación en las niñas, etc. Habitualmente estos efectos secundarios desaparecen al terminar el tratamiento.

La radioterapia es útil en algunos sarcomas para evitar que reaparezcan. La duración de este tratameinto suele rondar las 5-6 semanas, aunque no es necesaria la hospitalización durante todo ese periodo. En algunos centros especializados existen técnicas de radiación sofisticadas como la radioterapia intraoperatoria, la braquiterapia, etc, que se han mostrado muy útiles en algunos sarcomas. No todos los sarcomas son sensibles a la radioterapia, que por otra parte, también tiene sus efectos secundarios, algunos de ellos muy graves.

Con respecto a la parte quirúrgica del tratamiento, hasta finales de los años setenta la amputación era la única alternativa y las tasas de supervivencia con este tratamiento eran mínimas. Tanto era así, que cuando algún paciente sobrevivía, lo que pensaban los médicos que lo trataban era que había habido algún error diagnóstico (cosa nada improbable, dadas las dificultades que había en este sentido cuando no se contaba con las técnicas de que disponemos ahora). Con el advenimiento de la quimioterapia, el pronóstico ha cambiado drásticamente. Por tanto, estos tumores no se curan sólo con la cirugía, por muy buen cirujano que uno sea.

JORGE EXPERIENCIA Y EJEMPLO CON EL CANCER Y LA DISCAPACIDAD

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